Vida Cristiana

Un joven valiente

“Tu no podrás, eres muy joven”. Esas fueron las palabras dirigidas al muchachito, pero el hizo caso omiso y siguió adelante con lo que se proponía.

Una persona muy corpulenta de casi tres metros de altura, estaba desafiando, provocando, se paraba delante del pueblo y con voz fuerte decía: “¿Quien quiere venir a pelear conmigo” ¿Quien se atreve? Esto lo vino haciendo por 40 días, durante la mañana y por la tarde, sobre todos cayó temor, que situación lamentable, vivir con desanimo y miedo.

Cuando lo divisaban de lejos, que venia atravesando el valle, todos corrían y se resguardaban, no era para menos su figura daba miedo, llevaba una armadura de bronce que pesaba 57 kilos, sus piernas bien protegidas y en los hombros una jabalina, su lanza enorme pesaba 7 kilos. ¿Quien se animaba?
¡Nadie, nadie! Y así iban pasando los días en angustia y temor.

Un muchachito muy jovencito estaba viendo la escena y dijo: “Pero… ¿quien se creerá este que nos viene a desafiar? Yo lo voy a matar. Imposible, fue la respuesta: “Tu no podrás, eres muy joven, el ha sido toda su vida un guerrero,mira la armadura que tiene, es un hombre feroz.

El muchacho respondió:”Yo cuido las ovejas de mi papa, y cuando un león o un oso las viene a atacar yo las defiendo, Dios me guarda, y también me librará de este gigante”

Y así fue, ese mismo día David derroto al gigante Goliat, este mismo Dios que lo protegía de los animales feroces, lo libro del malvado Goliat.

Día a día nos enfrentamos con poderosos gigantes que nos quieren amedrentar, se presentan en distintas maneras, trayendo turbación, queriendo quitar la paz, pero no lo tienen que lograr, nunca permitamos que el enemigo de nuestras almas se haga una fiesta con nosotros, saquemos a relucir el arma que es la Palabra de Dios, ella nos dice: “Resistid al diablo y el huirá de vosotros, con el somos vencedores y nos dará la victoria como se la dio a David.

Este mismo muchachito un tiempo después pudo escribir: “Puedo cruzar lugares peligrosos y no tener miedo, tu eres mi pastor y siempre estas a mi lado, me guías por el buen camino y me llenas de confianza. Estoy completamente seguro de que tu bondad y amor me acompañaran mientras yo viva.

Enviado por Mary Romero

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