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Ilustraciones

Creyendo sin ver

Había estado ausente de la casa por algunos días y me preguntaba, al acercarme a ella, si mi pequeña Margarita, quien apenas podía sentarse sola, me recordaba.

Para probar su memoria, me coloqué en un lugar desde donde yo podía verla, pero que ella no me podía ver a mi, y la llamé en el viejo tono familiar: “¡Mague!” Ella dejó caer sus juguetes.

Otra vez repetí su nombre “¡Mague!” y habiendo inspeccionado una vez más el cuarto con su mirada, pero no viendo el rostro de su padre, se puso muy triste y volvió a tomar sus juguetes.

Por tercera vez llamé “¡Mague!” y ella, dejando caer sus juguetes rompió a llorar extendiendo sus brazos en la dirección de donde provenía el sonido, sabiendo que aunque no podía ver a su padre, él debía estar allí.

1 Comment

  • Asi es nuestro Padre Celestial…no lo vemos, pero siempre esta ahi…siempre a nuestro lado…nunca nos deja. El es siempre fiel y esta con nosotros en los momentos y buenos y tambien los malos. No lo vemos pero podemos saber sus pensamientos por medio de la lectura diaria de su Santa Palabra. Que bueno que la tenemos y al leerla su poder se manifiesta en nuestros corazones pues su Palabra es luz a nuestras vidas que nos guia y nos da seguridad en El. Cuando vivimos conforme a la voluntad de Dios por medio de su Santo Espiritu podemos escuchar su voz en nuestro interior, esa hermosa voz que nos da calma y sosiego y sé que algún día le veré cara a cara y me abrazará con sus hermosos brazos de Padre Amoroso y Bueno que siempre ha sido y será.

    Gracias por compartir esta reflexión con nosotros, es muy hermosa y nos ayuda a aumentar nuestra confianza en Dios.

    WGR