Publicado en Vida Cristiana el 21 septiembre 2011
Cierto pastor había visitado muchas veces a una señora y le había hablado acerca de aceptar la salvación de su alma. Las respuestas eran las siguientes: “Pastor, voy a pensar en esto”, o:”Yo no merezco esta salvación”. Al final dijo:”Yo voy a esforzarme para poder merecer esta tan grande salvación”.
Para sorpresa del pastor, ella le invitó un día a tomar café y comer una rica torta. Cuando el pastor llegó, la mesa estaba preparada y la torta bien adornada en el centro de todo.
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Publicado en Reflexiones el 16 septiembre 2011
A mediados del último siglo, vivía un conde sajón, que había sido educado en el Deísmo – doctrina que admite la existencia de un Dios, pero niega la revelación y rechaza el culto – y se gloriaba de ser adversario declarado de la fe cristiana y de las Sagradas Escrituras. Sintiéndose ya viejo y cerca de su fin, forzado por algún escrúpulo de conveniencia o de conciencia, hizo venir a su hogar al predicador de la Iglesia Evangélica, al que estimaba mucho por sus talentos y por sus virtudes.
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Publicado en Vida Cristiana el 4 agosto 2011
Después de un naufragio en una terrible tempestad, un marino pudo llegar a una pequeña roca y escalarla, y allí permaneció durante muchas horas.
Cuando al fin pudo ser rescatado, un amigo suyo le preguntó:–¿No temblabas de espanto por estar tantas horas en tan precaria situación, amigo mío?.–Sí –contestó el náufrago–, la verdad es que temblaba mucho; pero… ¡la roca no…! Y esto fue lo que me salvó.
Salmos 18:2 Roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.
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Publicado en Mujer, Reflexiones el 12 abril 2011
Hacia varios años que se había marchado de su pueblo.Ahora estaba volviendo, pero cuando entra, casi que no la conocen, no parecía aquella mujer que se había ido, tan fuerte, tan vigorosa, tan vital.
Vuelve fracasada, cansada, amargada, se había marchado con las manos llenas, regresa con las manos vacías. Emprendió el viaje con una familia bien constituida, vuelve sin ellos.
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Publicado en Vida Cristiana el 18 enero 2011
1.- Sin Dios, no hay salvación. (Estamos perdidos)
“¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios!
Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios.”
Los problemas casi siempre vienen en montón. Se multiplican y decimos: tenemos una mala racha. Nos puede estar yendo demasiado mal, pero es mucho peor, cuando se nos termina la esperanza. Cuando cualquiera viene y te dice, no tiene solución tu problema. Pero es aún peor, cuando pensamos que Dios nos abandono. Cuando ya no sentimos a Dios, cuando inclusive le echamos la culpa a Dios, y pronunciamos ¿Por qué me haces esto Dios? SIN DIOS NO TENGO SALVACION.
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Publicado en Vida Cristiana el 28 septiembre 2010
Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será este el Cristo?. Juan 4:28,29
Lo que no habían hecho los discípulos escogidos, los colaborados más intimos y especiales del Salvador —Pedro, Andrés, Felipe, Natanael…— lo hizo una mujer de corazón valiente, una mujer extranjera que apenas acababa de conocer a Jesús. Lo que ellos habían mantenido en secreto, esta mujer lo publicó inmediatamente. Y, lo que es aún más admirable, en lugar de las burlas, la indiferencia o la hostilidad que cabía esperar,
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Publicado en Vida Cristiana el 22 julio 2010
Tengo muchos amigos que trabajan en malos vecindarios. Uno de estos guerreros urbanos trasladó a su familia a una zona urbana muy pobre.
Un día, cuando caminaba por el pasillo en el edificio de su apartamento, notó a dos muchachos que estaban fumando crack. Al no querer que sus hijos vieran lo que los jóvenes estaban haciendo, les pidió a ambos que se detuvieran.
Lo siguiente que supo es que el puño de uno de ellos le dio en la mandíbula. Con la nariz y la boca sangrando, les respondió: “Si Jesús derramó Su sangre por mí, yo puedo derramar la mía por ustedes”.
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Publicado en Semana Santa el 1 abril 2010
Las pinturas de la Cena del Señor muestran una copa y una bandeja. La copa representa la sangre que Jesús derramó para salvarnos del pecado, y en la bandeja está el pan, que simboliza Su cuerpo que fue molido por nosotros. Lo que no vemos es la segunda copa que Jesús bebió solo: la que hizo posible nuestra salvación.
La frase “beber de esta copa” se refiera a la disposición de la persona de tomar parte en un acto.
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Publicado en Reflexiones el 5 febrero 2010
Dios tiene maneras creativas y aún divertidas para comunicarse con nosotros, para llamar nuestra atención y guiarnos… sólo tenemos que estar atentos y, por supuesto obedecerle. Esto nos muestra la anécdota de Juan, un joven creyente a quien le habló Dios de una manera muy singular.
Juan aguardaba el autobús para regresar a casa. Aburrido por la larga espera, comenzó a mirar a su alrededor. Cerca de donde él se hallaba había un puesto de revistas y Juan echó un vistazo por las diferentes ediciones, y, de manera casi imperceptible, sus ojos lograron captar portadas de revistas pornográficas que se vendían allí.
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Publicado en Reflexiones el 27 noviembre 2009
El nombre Jesús evoca sentimientos diferentes. Dependiendo del individuo, puede significar una figura histórica, un buen maestro, un profeta o una palabra maldita. Pero, para muchos en todo el mundo, ese nombre es sinónimo de “Señor y Salvador”.
¿Qué tiene ese nombre? ¿Por qué algunos responden con alabanzas y adoración, mientras que otros lo hacen con blasfemias e irritación? La respuesta está en que Jesús no es simplemente una persona más. Él es un tema controversial. Nuestra respuesta a quién Él es, determinará no sólo nuestra manera de vivir, sino también nuestro destino eterno.
El nombre de Jesús representa todo lo que Él es y hace. La Biblia lo identifica como el Hijo de Dios, igual al Padre en carácter y atributos.
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