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	<title>Reflexiones Cristianas - Pensamientos - Amor - Amistad - Paciencia &#187; Regalo</title>
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		<title>La ofrenda</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Jul 2010 04:56:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ingrid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Amor]]></category>
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		<category><![CDATA[Ofrenda]]></category>
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		<description><![CDATA[Esta es una historia real sobre un niño de nueve años que vivía en un pueblo rural en Tennessee.
Su casa estaba en una zona pobre de la comunidad. Una iglesia tenía un ministerio de autobuses y ese día fueron a su casa un sábado por la tarde. El chico vino a abrir la puerta y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-1740 alignleft" title="plato_ofrenda" src="http://www.poderypaz.com/wp-content/uploads/2010/07/plato_ofrenda-e1278456272665.jpg" alt="" width="250" height="165" />Esta es una historia real sobre un niño de nueve años que vivía en un pueblo rural en Tennessee.</p>
<p>Su casa estaba en una zona pobre de la comunidad. Una iglesia tenía un ministerio de autobuses y ese día fueron a su casa un sábado por la tarde. El chico vino a abrir la puerta y saludó al pastor. El pastor le preguntó si sus padres estaban en casa, y el niño le dijo que sus padres salen cada fin de semana y lo dejan en casa para cuidar de su hermanito. <span id="more-1739"></span>El pastor  no podía creer lo que dijo el chico y le pidió que lo repitiera. El joven le dio la misma respuesta, y el pastor le preguntó si podía entrar y hablar con él.</p>
<p>Entraron en la sala y se sentó en un sofá viejo con la espuma y los muelles expuestos. El pastor le preguntó al chico: &#8220;¿A qué Iglesia vas?&#8221; El niño sorprendió al visitante al responder: &#8220;Yo nunca he ido a la iglesia en toda mi vida.&#8221; El pastor pensó para sí por el hecho de que su iglesia estaba a menos de tres millas de la casa del niño. &#8220;¿Está seguro de que nunca han ido a la iglesia?&#8221; -preguntó de nuevo. &#8220;Estoy seguro que no tienen&#8221;, fue su respuesta.</p>
<p>Entonces el pastor, dijo: &#8220;Bueno, hijo, más importante que ir a la iglesia, ¿has oído alguna vez el más grande historia de amor jamás contada?&#8221;, Y luego procedió a compartir el Evangelio con este pequeño niño de nueve años. El corazón del muchacho empezó a ser ablandado, y al final de la historia del pastor le preguntó si el muchacho quería recibir este don gratuito de Dios. El joven exclamó: &#8220;¡Por supuesto!&#8221; El niño y el pastor  se arrodillan y el joven invitó a Jesús a su pequeño corazón y recibió el regalo de la salvación. Ambos se pusieron de pie y el pastor le preguntó si lo podía recoger para llevarlo a la iglesia a la mañana siguiente. &#8220;Claro,&#8221; el niño de nueve años respondió.</p>
<p>El pastor llegó a la casa temprano por la mañana y encontró las luces apagadas. Entró en la casa, y encontró al niño dormido en su cama. Despertó al niño y a su hermano y lo ayudó a<br />
vestirse. Se subió al autobús y se comió un donut para desayunar en su camino a la iglesia. Tenga en cuenta que este muchacho nunca había estado en la iglesia antes. La iglesia fue una sorpresa de verdad. El niño pequeño se sentó allí, ni idea de lo que estaba pasando.</p>
<p>A los pocos minutos en el servicio, uno de los hombres oró y el niño, con la fascinación absoluta, los vio caminar por los pasillos. Todavía no sabía lo que estaba pasando. De repente se dio cuenta, como un rayo, que golpeó al niño lo que estaba ocurriendo. Estas personas deben dar dinero a Jesús. Luego reflexionó sobre el regalo de la vida que acababa de recibir veinticuatro horas antes. De inmediato buscó en su bolsillo, adelante y atrás, y no pudo encontrar nada para darle a Jesús. Para entonces el plato de la ofrenda estaba siendo pasado por su pasillo y, con el corazón roto, simplemente agarró el plato y se aferró a ella.<br />
Por último, lo dejó pasar por el pasillo. Se dio la vuelta para ver que pasó por el pasillo detrás de él. Y entonces sus ojos permanecían clavados en el plato que se pronunció de ida y vuelta, todo el camino hasta la parte posterior del santuario.</p>
<p>Entonces tuvo una idea. Este pequeño niño de nueve años de edad, delante de Dios y todo el mundo, se levantó de su asiento. Caminó alrededor de ocho filas de atrás, agarró al ujier de la chaqueta y le pidió que le pase el plato una vez más. Luego hizo la cosa más asombrosa que he oído hablar. Él tomó el plato, se sentó en el suelo alfombrado de la iglesia y entró en el centro del mismo. Mientras estaba allí, levantó la cabecita y le dijo: &#8220;Jesús, yo no tengo nada que darte hoy, pero sólo te doy yo.&#8221;</p>
<p><strong>Fuente: godslittleacre.net<br />
Traducido por www.poderypaz.com</strong></p>
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		<title>Buscando en las gavetas.</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Aug 2009 04:02:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ingrid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Meditación]]></category>
		<category><![CDATA[Abuelos]]></category>
		<category><![CDATA[Alma]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
		<category><![CDATA[Regalo]]></category>

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		<description><![CDATA[Dos abuelos. Cuarenta años de convivencia fecunda y fiel. Se conocían lo suficiente, como para darse todavía la sorpresa de un malentendido. Era justo lo que había sucedido esa mañana.
El abuelo era un hombre jovial y bastante espontáneo. Impetuoso en sus reacciones, solía irse de boca cuando decía sus verdades.
La abuela, en cambio, era más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-1232 alignleft" title="abuelos" src="http://www.poderypaz.com/wp-content/uploads/2009/08/abuelos.jpg" alt="abuelos" width="126" height="126" />Dos abuelos. Cuarenta años de convivencia fecunda y fiel. Se conocían lo suficiente, como para darse todavía la sorpresa de un malentendido. Era justo lo que había sucedido esa mañana.</p>
<p>El abuelo era un hombre jovial y bastante espontáneo. Impetuoso en sus reacciones, solía irse de boca cuando decía sus verdades.</p>
<p>La abuela, en cambio, era más paciente, pero también de reacciones más lentas. Por eso, aquel cruce de palabras que la habían ofendido, la llevó a su respuesta habitual: el mutismo.<span id="more-1231"></span></p>
<p>El recurso del silencio suele ser frecuente en personas que están obligadas a una convivencia muy cercana. Sobre todo cuando no existe la posibilidad de escapar a través del grupo. Y estos dos abuelos, pasaban gran parte de la semana solos, porque sus tres hijos casados no vivían en el mismo pueblo, y los encuentros solían darse sólo los fines de semana. Y esto sucedía un día miércoles.</p>
<p>La discusión se había dado en horas de la mañana. Para la hora del almuerzo, se comió en silencio.</p>
<p>El televisor llenó un poco el vacío, sin solucionar el problema. El mate de la tarde los vio reunirse dentro del mismo clima. Y llegada la cena, continuaba aún el mutismo por parte de la abuela.</p>
<p>Al abuelo ya se le había pasado totalmente el mal rato, y quería que le sucediera lo mismo a su compañera. Pero, evidentemente, ésta era de reacciones más lentas. Por tanto había que encontrar una manera de hacerla hablar, sin que ello significara capitulación por ninguna de las dos partes.</p>
<p>Porque el asunto que los había distanciado era una intrascendencia, y no valía la pena volver sobre ello.</p>
<p>Cuando ya se iban a acostar, al abuelo se le ocurrió una idea. Se levantó con cara de preocupado, y abriendo uno de los cajones de la cómoda, se puso a buscar afanosamente en él.</p>
<p>Sacaba la ropa y la tiraba sobre la cama. Luego de haber vaciado ese cajón, lo cerró con fuerza y se puso a hacer lo mismo con el siguiente. Cuando ya se decidía a hacer lo mismo con el tercero, la abuela rompió el silencio y preguntó entre enojada y preocupada:</p>
<p>“¿Se puede saber qué diablos estás buscando?”</p>
<p>A lo que contestó su marido con una sonrisa: “¡Si! Y ya lo encontré: ¡Tu voz, querida!”</p>
<p><strong>Autor Desconocido</strong></p>
<p>La voz es un regalo de Dios. No permitamos que los problemas del diablo nos roben la hermosa oportunidad de comunicarnos. El silencio es como frío penetrante en el alma. Devolvàmonos el corazón.</p>
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		<title>Un sobre sellado.</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Jul 2009 04:05:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ingrid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
		<category><![CDATA[Padre]]></category>
		<category><![CDATA[Regalo]]></category>
		<category><![CDATA[Salvación]]></category>
		<category><![CDATA[Sellado]]></category>

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		<description><![CDATA[Por un momento, vamos a imaginar que tu Papa viene a tu casa y te entrega un sobre sellado. Y te dice hijo/hija, aquí esta un regalo que te quiero dar. Es un viaje todo pagado de 3 semanas de vacaciones a Hawaii. Incluye el costo del vuelo, hotel, alimentos y para cualquier otra cosa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-1194 alignleft" title="sobre" src="http://www.poderypaz.com/wp-content/uploads/2009/07/sobre.jpg" alt="sobre" width="126" height="126" />Por un momento, vamos a imaginar que tu Papa viene a tu casa y te entrega un sobre sellado. Y te dice hijo/hija, aquí esta un regalo que te quiero dar. Es un viaje todo pagado de 3 semanas de vacaciones a Hawaii. Incluye el costo del vuelo, hotel, alimentos y para cualquier otra cosa que tu quieras o necesites e incluido mi tarjeta de oro. Hice arreglos para que una limusina para que te lleve y te recoja al aeropuerto.</p>
<p>No es reembolsable, no lo puedes regresar, y no es transferible así que ni pienses en devolvérmelo o dárselo a otra persona.<span id="more-1193"></span> Y no te preocupes, ya hable con tus jefes así que eres libre para irte cuando quieras. También voy a encargarme de todo mientas que tú estas afuera. Todos los detalles, los boletos, y la información están en este sobre. Yo sé que no es tu cumpleaños o aniversario, y ni siquiera estamos cerca de la Navidad. Solo quería darte algo especial, solo porque te amo.&#8221;</p>
<p>Y allí tienes en tus manos el sobre con las vacaciones de tu vida dentro. ¿Que harías? Me pregunto cuantos de nosotros dejaríamos el sobre en la mesa y diríamos, ¡Wow, que regalo! Hemos sido grandemente bendecidos de tener un padre que nos ama tanto.&#8221; Y luego, ¿nunca abrir el sobre?</p>
<p>Tu dices, ¡esto es absurdo! ¡Abriríamos el sobre y estaríamos leyendo todo acerca de estas vacaciones al mismo tiempo de estar empacando nuestras cosas!&#8221; ¡Es cierto! No tengo ninguna duda de que si tu padre terrenal te diera un regalo como ese lo recibirías con emoción y disfrutarías el regalo de tu vida.</p>
<p>Pero, sabes, tan padre y tan hipotético como suena, no se compara en lo mínimo al regalo que tu padre celestial ya te ha dado. Es el regalo de la eterna salvación. Pero, tu sabes tan bien como yo, hasta que recibas el regalo puedes disfrutarlo. ¿Has ya abierto este sobre? ¿Has aceptado el regalo de Dios? Estas disfrutando de su gracia y misericordia. ¿Estas seguro de pasar la eternidad en el cielo? ¿Has experimentado el sentido liberador de saber que tus pecados han sido perdonados y de que eres libre para vivir una buena vida? ¿Estas usando las herramientas que Dios ha hecho para ti? O ¿esta el sobre arriba de la mesa llenándose de polvo?</p>
<p>Fuente: Ministros.</p>
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		<title>Un regalo especial.</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Nov 2008 03:03:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ingrid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Amor]]></category>
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		<category><![CDATA[Especial]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
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		<category><![CDATA[Niño]]></category>
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		<description><![CDATA[Desde la muerte de su padre tres años antes, la familia de Roberto había luchado por subsistir. A pesar de los esfuerzos de su mamá, nunca había suficiente para todos. La pobre mujer trabajaba el turno de la noche en el hospital, pero lo poco que ganaba no le alcanzaba para más que lo estrictamente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-739 alignleft" title="ramo" src="http://www.poderypaz.com/wp-content/uploads/2008/11/ramo.jpg" alt="" width="126" height="126" />Desde la muerte de su padre tres años antes, la familia de Roberto había luchado por subsistir. A pesar de los esfuerzos de su mamá, nunca había suficiente para todos. La pobre mujer trabajaba el turno de la noche en el hospital, pero lo poco que ganaba no le alcanzaba para más que lo estrictamente necesario.</p>
<p>Lo que le faltaba en lo material a la familia de Roberto<span id="more-738"></span>, lo compensaba en amor y unidad familiar. Tanto sus dos hermanas mayores como su hermana menor ya le habían hecho a su mamá un lindo regalo de Navidad.</p>
<p>«No era justo», pensaba Roberto, que tenía apenas seis años de edad. Ya era Nochebuena, y él no tenía absolutamente nada que darle a su mamá.</p>
<p>Procurando contener las lágrimas, se encaminó hacia la calle donde él había visto tiendas. Pasó por una tienda tras otra y contempló las vidrieras decoradas. Cada una mostraba regalos que él jamás podría comprar.</p>
<p>Al caer la noche, Roberto se dio vuelta, cabizbajo, para volver a casa, y notó de pronto el reflejo del sol poniente en una moneda que brillaba en la acera.</p>
<p>¡Nadie jamás se sintió tan rico como Roberto al recoger esa moneda!</p>
<p>Con su nuevo tesoro en la mano, entró alegre en la primera tienda que vio. Pero su ánimo decayó tan pronto como el vendedor le explicó que allí no podía comprar nada con una sola moneda.</p>
<p>Así que fue a una florería que vio en frente, e hizo cola detrás de unos clientes. Cuando le llegó el turno a Roberto, el dueño del establecimiento le preguntó.</p>
<p>—¿En qué puedo servirle, jovencito?</p>
<p>Roberto le mostró la moneda y le preguntó si eso le alcanzaba para comprar una flor para su mamá como regalo de Navidad. El comerciante lo miró con ternura, se agachó para estar a su nivel y le dijo:</p>
<p>—Espera aquí un momento, que voy a ir a ver si hay algo que pueda servirte.</p>
<p>Ante el asombro de Roberto, el dueño regresó al rato con una docena de rosas rojas con hojas verdes y florecitas blancas atadas con un lindo lazo plateado.</p>
<p>—Ahora sí me puedes dar la moneda que tienes en la mano, jovencito —le dijo el hombre—. Imagínate que tenía estas rosas a un precio rebajado, ¡la docena por una sola moneda! ¡Menos mal que llegaste a tiempo para comprarlas; si no, nadie hubiera aprovechado esta magnífica oferta!</p>
<p>Roberto le dio las gracias y le pagó, dando saltos de alegría por dentro. El hombre le abrió la puerta y, mientras el emocionado niño salía con su docena de rosas, le dijo: «¡Feliz Navidad, hijo!»</p>
<p>Más tarde el conmovido dueño le contó a su esposa lo sucedido:</p>
<p>—Esta mañana, antes de abrir el local, percibí como que una voz me decía que apartara una docena de mis mejores rosas para un regalo especial. No sabía por qué, pero lo hice. Luego, antes de cerrar, un niño entró con la intención de comprarle a su mamá una flor con una sola monedita. Ese niño era como yo hace muchos años. Yo tampoco tenía nada con qué comprarle un regalo de Navidad a mi madre. Pero un desconocido me vio en la calle y me dijo que sentía que debía darme dinero. ¡Era más que suficiente para comprarle un regalo a mamá!</p>
<p>»Cuando vi a ese niño esta noche, supe de Quién era esa voz, así que fui y le arreglé aquellas rosas.</p>
<p>Lo cierto es que el dueño de aquella florería las estaba arreglando para Jesucristo mismo, el que cumplía años. Pues fue Cristo quien dijo:</p>
<p>«Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.» Mateo 25:1.</p>
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		<title>El valor del tiempo.</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Sep 2008 14:31:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ingrid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Ama]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
		<category><![CDATA[Persona]]></category>
		<category><![CDATA[Regalo]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>

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		<description><![CDATA[Para entender el valor de un año, pregúntale a algún estudiante que perdió el año de sus estudios.
Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que dió a luz a un bebé prematuro.
Para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de un semanario.
Para entender el valor de una hora, pregúntale [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-310 alignleft" title="reloj-arena" src="http://www.poderypaz.com/wp-content/uploads/2008/09/reloj-arena.jpg" alt="" width="126" height="126" />Para entender el valor de un año, pregúntale a algún estudiante que perdió el año de sus estudios.<br />
Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que dió a luz a un bebé prematuro.</p>
<p>Para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de un semanario.<span id="more-309"></span><br />
Para entender el valor de una hora, pregúntale a los amantes que esperan encontrarse.</p>
<p>Para entender el valor de un minuto, pregúntale a una persona que perdió el avión.<br />
Para entender el valor de un segundo, pregúntale a una persona que evitó un accidente.</p>
<p>Para entender el valor de una milésima, pregúntale al ganadór de una medalla de plata.</p>
<p>Atesora cada momento que vivas y aun más si lo compartiste con alguien especial, lo suficientemente especial como para dedicarle tu tiempo y recuerda que el tiempo no espera por nadie.</p>
<p>Ayer es historia. Mañana es misterio. Hoy es un regalo. Por eso es que se le llama el presente!!!. Un presente de Dios que te ama. ¡ Aprovéchalo al máximo!</p>
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		<title>La caminata es parte del regalo.</title>
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		<pubDate>Sun, 31 Aug 2008 12:05:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ingrid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Oración]]></category>
		<category><![CDATA[Perdón]]></category>
		<category><![CDATA[Caminata]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Palabra]]></category>
		<category><![CDATA[Regalo]]></category>
		<category><![CDATA[Señor]]></category>
		<category><![CDATA[Vida Eterna]]></category>

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		<description><![CDATA[Recientemente leí una tierna historia acerca de una niña del África que me conmovió por completo. La pequeña sorprendió a su maestra con un precioso regalo.
Cuando la maestra abrió el presente, encontró una hermosa ostra marina. Rápidamente preguntó a la niña dónde había encontrado aquella extraña y preciosa ostra.
La pequeña le dijo que aquellas ostras [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-275 alignleft" title="ostra" src="http://www.poderypaz.com/wp-content/uploads/2008/08/ostra.jpg" alt="" width="126" height="126" />Recientemente leí una tierna historia acerca de una niña del África que me conmovió por completo. La pequeña sorprendió a su maestra con un precioso regalo.</p>
<p>Cuando la maestra abrió el presente, encontró una hermosa ostra marina. Rápidamente preguntó a la niña dónde había encontrado aquella extraña y preciosa ostra.</p>
<p>La pequeña le dijo que aquellas ostras sólo se encontraban en <span id="more-273"></span>una determinada playa. La maestra se conmovió al escuchar estas últimas palabras porque sabía que la niña había caminado muchos kilómetros para recoger dicha ostra.</p>
<p>La maestra no pudo contener las lagrimas que vertían por sus ojos y con voz quebrantada le dijo: &#8220;Cariño, no debiste haber ido tan lejos&#8230;&#8221; La niña, mirándole a los ojos y con una sonrisa en sus labios, contestó: &#8220;La larga caminata es parte del regalo.&#8221; &#8220;La larga caminata es parte del regalo&#8230;&#8221;</p>
<p>Esta historia me recuerda al regalo más grande y sacrificado de toda la historia humana. El regalo de la vida eterna.</p>
<p>La Biblia dice que &#8221; la dádiva o el regalo de Dios es la vida eterna.&#8221; Pero para que este regalo pudiera efectuarse, Jesús tenía que recorrer una largo camino de rechazo y sufrimiento que desembocó en la cruz, cuando los pecados de la humanidad fueron colocados sobre él.</p>
<p>Jesús entregó su vida, derramó su sangre, murió por nuestros pecados. &#8220;Esta larga caminata de sufrimientos y muerte formaba parte del regalo de la vida eterna.</p>
<p>A propósito&#8230; ¿ya recibiste el regalo de la vida eterna? La forma de hacerlo es muy sencilla, eleva una oración a Dios pidiendo la limpieza de tus pecados e invita a Jesús a vivir en tu corazón.</p>
<p>Señor Jesús, yo te acepto como mi único y suficiente Salvador de mi vida y de mi alma. Señor Jesús, perdóname todo lo que te he ofendido de pensamiento, palabra y obra; lávame y límpiame con tu preciosa sangre; escribe mi nombre en el libro de la vida. Séllame con tu Espíritu Santo Gracias Señor; en el nombre de Jesús Amén.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La fiesta de cumpleaños.</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Aug 2008 14:13:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ingrid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Amistad]]></category>
		<category><![CDATA[Cumpleaños]]></category>
		<category><![CDATA[Mamá]]></category>
		<category><![CDATA[Premio]]></category>
		<category><![CDATA[Regalo]]></category>

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		<description><![CDATA[Jamás olvidaré el día en que mamá me obligó a ir a una fiesta de cumpleaños, cuando estaba en tercer grado. Una tarde llegué a casa con una invitación algo manchada de jalea.
- No pienso ir &#8211; dije -. Es una chica nueva que se llama Ruth. Berni y Pat no irán. Invitó a toda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-156 alignleft" title="torta" src="http://www.poderypaz.com/wp-content/uploads/2008/08/torta.jpg" alt="" width="126" height="126" />Jamás olvidaré el día en que mamá me obligó a ir a una fiesta de cumpleaños, cuando estaba en tercer grado. Una tarde llegué a casa con una invitación algo manchada de jalea.</p>
<p>- No pienso ir &#8211; dije -. Es una chica nueva que se llama Ruth. Berni y Pat no irán. Invitó a toda la clase. A los treinta y seis.</p>
<p>Mamá estudió con extraña tristeza esa invitación hecha a mano. De pronto anunció:<br />
- Bueno, tú irás. Mañana iré a comprar el regalo<span id="more-155"></span>. Yo no podía creerlo. ¡Mamá nunca me había obligado a ir a una fiesta!</p>
<p>Eso me mataría, sin duda. Pero no hubo ataque de histeria que la hiciera cambiar de opinión.</p>
<p>Llegó el sábado, mamá me sacó de la cama para que envolviera el regalo: Un bonito juego de peine, espejo y cepillo, de color rosa perlado, que había comprado por menos de tres dólares.</p>
<p>Luego me llevó en su viejo automóvil amarillo. Ruth abrió la puerta y me guió por la escalera más empinada y peligrosa que yo había visto jamás. Cruzar la puerta fue un verdadero alivio; los pisos de madera relumbraban en la sala llena de sol. Los muebles eran viejos, pero estaban recubiertos por fundas níveas e impecables. En la mesa vi la torta más grande de mi vida. Estaba decorada con nueve velas rosadas, un &#8220;Feliz Cumpleaños Ruthie&#8221; bastante desmañado y algo que parecían pimpollos de rosa. Rodeaban la torta treinta y seis tazas llenas de chocolate casero, cada una con su nombre.</p>
<p>&#8220;No será tan horrible una vez que lleguen los otros&#8221;, me dije. Y pregunté a Ruth:<br />
-¿Dónde está tu mamá?<br />
Ella bajó la vista al suelo.<br />
- Bueno, está medio enferma.<br />
- Ah. ¿Y tu papá?<br />
- Se fue.</p>
<p>Luego se hizo silencio; sólo se oían algunas toses carrasposas detrás de una puerta cerrada. Pasaron quince minutos. Luego, diez más. De pronto comprendí la horrible verdad: No vendría nadie. ¿Cómo escapar de allí? En medio de mi autocompasión oí unos sollozos apagados. Al levantar la vista me encontré con la cara de Ruth, surcada de lágrimas. De inmediato, mi corazón de niña se llenó de simpatía hacia Ruth y de ira contra mis treinta y cinco egoístas compañeras. Me levanté de un salto, plantando en el suelo los zapatos de charol blanco, y proclamé a todo pulmón:<br />
-¿Para qué queremos a los otros?</p>
<p>La expresión sobresaltada de Ruth se convirtió en entusiasmado acuerdo. Allí estábamos: Dos niñas de ocho años con una torta de tres pisos, treinta y seis tazas de chocolate, helado, litros y litros de refresco rojo, tres docenas de artículos de cotillón, juegos a jugar, premios a ganar.</p>
<p>Empezamos por la torta. Como no encontrábamos ningún fósforo y Ruthie (había dejado de ser Ruth) no quería molestar a su mamá, nos limitamos a fingir que las encendíamos. Le canté el Feliz Cumpleaños en tanto ella pedía un deseo y apagaba de un soplido las velas imaginarias.</p>
<p>En un abrir y cerrar de ojos llegó el mediodía y mamá hizo sonar su bocina frente a la casa. Después de recoger todos mis recuerdos y de dar mil gracias a Ruthie, volé al auto burbujeando de alegría.</p>
<p>- ¡Gané todos los juegos! Bueno, la verdad es que Ruthie ganó el de ponerle la cola al burro, pero dijo que la del cumpleaños no podía llevarse los premios, así que me lo cedió. Y repartimos las cosas de cotillón, la mitad para cada una. Le encantó el juego de tocador, mamá. Yo era la única. ¡La única de todo el tercer grado! y no veo la hora de decirle a los otros que se perdieron una fiesta estupenda.</p>
<p>Mamá detuvo el coche junto al cordón y me abrazó con fuerza.<br />
- ¡Estoy orgullosa de tí! &#8211; me dijo, con lágrimas en los ojos.</p>
<p>Ese día descubrí que una sola persona puede cambiar las cosas. Yo había cambiado por completo el noveno cumpleaños de Ruthie. Y mamá había cambiado mi vida por completo.</p>
<p>Y tú.. ¿habrías ido a la fiesta? Una palabra, un gesto, pueden cambiarle la vida a alguien, pero también puede cambiárnosla a nosotros mismos.</p>
<p>Obra de modo tal que, en tu paso por la vida de los demás, sólo siembres amor.<br />
Seguramente cosecharás más de lo que puedas imaginar&#8230;</p>
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