Publicado en Navidad el 27 abril 2010

El recorrido de Belén hasta Egipto supuso varios días de penosa marcha. Fueron muchos los kilómetros que tuvieron que caminar para llegar al sitio señalado por Dios. El Señor podría haberlos protegido sin hacer el largo y agotador viaje. Dios podría haber evitado en Belén que la mano asesina de Herodes alcanzara a su Hijo y lo matara antes de tiempo.

Al leer la historia de la huida de José y María junto con el niño Jesús a Egipto, se sucitan algunos interrogantes: ¿Podía Dios haber salvado la vida del niño en Belén?

Continuar leyendo “¿Por qué Egipto y no Belén?”



 
 
Publicado en Reflexiones, Vida Cristiana el 22 abril 2010

No creamos que sólo cuando se es niño se puede tener el consuelo de unos brazos que nos alcen cuando nos sentimos tristes o tenemos miedo. Pensemos que aún siendo adultos, esos brazos se extienden para contenernos en los peores momentos.

Para un niño no hay consuelo mayor que los brazos de sus padres. Si se caen, se lastiman, si un juguete se rompió o alguien les dijo algo feo, si se asustaron o les duele algo, el mejor lugar, el más cálido, son los brazos de papá o mamá.

Parecería ser que hacerle upa a un hijo fuera un acto mágico.

Continuar leyendo “En los brazos de Dios”



Publicado en Temas Valóricos el 18 abril 2010

Un artículo muy interesante para leer sobre el aborto ya que hoy en día que este tema se ha puesto tan de moda especialmente en sudamerica por los llamados “progresistas” que se desesperan por defender derechos de practicas antinaturales e irracionales, sin embargo no tienen valentia para defender algo tan sencillo como la vida de un niño que tiene todo el derecho de nacer.

Desde la razón, la ciencia y la ética, estos diez argumentos desmontan los eslóganes a favor del aborto.

Continuar leyendo “10 respuestas para decir NO al aborto”



Publicado en Ilustraciones, Niñez el 31 marzo 2010

Guillermo se parecía mucho a su papá. Todo el mundo lo notaba. Se llamaba igual que su papá. Hasta caminaba y hablaba como su papá. Un día mientras Guillermo pensaba en eso, se dijo: “Todos dicen que soy como Papá. Pero hay algo en que no nos parecemos. Papá gana su dinero y yo no gano nada, aunque trabajo mucho aquí en casa.

Todo el que trabaja recibe un sueldo. Yo trabajo más que todo para mi mamá. Le cobraré a Mamá por el trabajo que hago y así tendré dinero para gastar”.

Cuanto más consideraba el asunto, más le parecía la idea de cobrarle a su mamá. Un día buscó papel y un lápiz.

Continuar leyendo “Una factura para Mamá”



Publicado en Amor el 29 marzo 2010

A un estudiante de seminario, de carácter firme, le preguntaron por qué llevaba una vida consagrada y piadosa casi al extremo.

“Cuando yo estaba por nacer hubo complicaciones graves”, contestó el estudiante. “El doctor salió al pasadizo donde esperaba mi padre y le dijo: “No hay esperanza, no podemos salvar a los dos. Usted tendrá que decidir, ¿salvamos a su esposa o a su hijo?” Sin vacilar un momento mi padre dijo: “Salve a mi esposa”.

Continuar leyendo “Murió para darle vida”



Publicado en Amor el 28 marzo 2010

La congregación terminó de cantar unos himnos. Luego el pastor pasó al frente y presentó a un amigo de su infancia que pasaría a compartir unas palabras esa noche. tras la presentación, un hombre anciano pasó al púlpito y comenzó a hablar:

“Un padre con su hijo, y un amigo de su hijo, navegaban en una pequeña barca cerca de las costas del Océano Pacífico. De repente, se levantó una fuerte tormenta y no tuvieron tiempo para regresar a tierra. Tan fuerte era el oleaje que el padre no pudo mantener la embarcación a flote a pesar de su experiencia. La pequeña embarcación se volcó, arrojando a los tres al mar embravecido”.

Continuar leyendo “Yo era ese amigo”



Publicado en Oración el 1 marzo 2010

“Hijo mío, cuando estés en dificultades, no te olvides de orar a Dios. Con estas palabras una madre se despidió de su hijo único que se iba como marinero. Ella estaba muy preocupada por él, pues el joven acababa de rehusar entregar su vida a Dios. ¡Si por lo menos en la angustia se acordara de Dios!

“Eso de orar…ya lo veremos…” pensaba alegremente el joven. El quería dirigir su vida por sí mismo. Sin embargo, en su primer viaje el joven tuvo un accidente que le hizo pensar en Dios.

Continuar leyendo “La despedida”



Publicado en Vida Cristiana el 27 febrero 2010

Yo me había acostumbrado a visitar regularmente a una cristiana, viuda desde hacía un año, que vivía en una modesta granja. Tenía dos hijos: el mayor estaba casado y vivía bastante lejos. El segundo, Lucio, vivía con su madre y parecía no poder defenderse sin su ayuda.

La muerte del padre había sido terrible para este hijo. Cierto día la madre me comunicó llorando que tenía cáncer. No temía morir, porque sabía que entraría en el eterno descanso, pero estaba preocupada por su hijo, cuya tristeza y desasosiego serían inmensos.

¿Qué decir en semejante circunstancia?   ¿Dónde buscar consuelo, sino junto al “Padre de misericordia y Dios de toda consolación”? (2 Corintios 1:3). Entonces confiamos nuestra tristeza a Dios, seguros de que nos escucharía y contestaría. Dios se llevó a esta creyente dos meses más tarde.

Continuar leyendo “Decir todo a Dios”



Publicado en Padre el 15 enero 2010

Los turcomanes, nombre dado a muchas tribus del Asia Central, son célebres por la fuerza de sus afecciones naturales. En prueba de esta aserción se cita el siguiente caso:

“Al fin del siglo xviii, Persia fue gobernada por un rey turcomano llamado Kurreem Kham, probablemente uno de los mejores que jamás había empuñado el cetro de aquel país. Un día llegó a él la noticia de que doce hombres habían sido robados y muertos bajo las mismas murallas de Shiraz, capital de su imperio. A pesar de las pesquisas de la policía, por mucho tiempo no fue posible descubrir a los criminales.

Por último se descubrieron, resultando ser de la misma tribu que el rey pertenecía.

Continuar leyendo “El amor de un padre”



Publicado en Reflexiones el 11 diciembre 2009

cruzUn joven, ya no daba más con sus problemas.
Cayó de rodillas, orando, “Señor, no puedo seguir.
Mi cruz es demasiado pesada”.
El señor, como siempre, acudió y le contestó,
“Hijo mío, si no puedes llevar el peso de tu cruz,
guárdala dentro de esa habitación.
Después, abre esa otra puerta y escoge la cruz que tú quieras”.
El joven suspiró aliviado. “Gracias, Señor” dijo,
e hizo lo que le había dicho.
Al entrar, vio muchas cruces, algunas tan grandes que no
les podía ver la parte de arriba.
Después, vio una pequeña cruz apoyada en un
extremo de la pared.
“Señor”, susurró, “quisiera esa que está allá”.

Continuar leyendo “La cruz pesada.”




     
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