Alguna vez has sentido la imperiosa necesidad de orar por alguien pero has decidido ponerlo en tu lista de “cosas por hacer” y te has dicho: “Oraré mas tarde”. O te ha llamado alguien alguna vez y te ha dicho “Necesito que ores por mí, tengo esta necesidad “. Lee la siguiente historia que me fue enviada hace poco, la cual podría cambiar tu forma de pensar con respecto a las oraciones y la forma de orar.
Un misionero en vacaciones contó la siguiente historia cuando visitaba su Iglesia local en Michigan, EU.: ” Mientras servía como misionero en un pequeño hospital en el área rural de Africa, cada dos semanas
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