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	<title>Reflexiones Cristianas - Pensamientos - Amor - Amistad - Paciencia &#187; Dinero</title>
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		<title>La lección de una tarjeta de crédito</title>
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		<pubDate>Tue, 24 May 2011 05:01:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ingrid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Vida Cristiana]]></category>
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		<description><![CDATA[Yo solía llevar una tarjeta de crédito para identificación y gastos imprevistos. Noel y Yo dejamos de usarla para compras regulares después de un seminario sobre finanzas personales en nuestra iglesia, que dejó al descubierto nuestros hábitos necios en cuanto a comprar a crédito. Eso resolvió el problema de gastar más de nuestro presupuesto mensual.  [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-2121 alignleft" title="tarjeta" src="http://www.poderypaz.com/wp-content/uploads/2011/05/tarjeta.jpg" alt="" width="183" height="142" />Yo solía llevar una tarjeta de crédito para identificación y gastos imprevistos. Noel y Yo dejamos de usarla para compras regulares después de un seminario sobre finanzas personales en nuestra iglesia, que dejó al descubierto nuestros hábitos necios en cuanto a comprar a crédito.</p>
<p>Eso resolvió el problema de gastar más de nuestro presupuesto mensual.  Ahora usamos cheques y efectivo para todo.<span id="more-2120"></span></p>
<p>De está forma sabemos cuánto hemos gastado antes del horrible despertar a fin de mes.  Sin embargo, todavía la llevaba conmigo.  La llevé una vez a California de vacaciones y la perdí; y no tenía ni idea dónde. Pudo haber sido en un espectáculo de focas al que fui. Pudo haber sido en la verdulería de Tijuana donde las abejas cubrían una sandía.</p>
<p>Pudo haber sido en quién sabe cuál McDonalds o en la playa, en donde la arena realmente es dorada y los condominios se venden por medio millón de dólares. No tenía idea dónde.</p>
<p>Lo maravilloso es que no me preocupaba. Ahora bien, por si le importa, eso no es natural en mí.  Soy por naturaleza pesimista y bajo circunstancias ordinarias  hubiera concluido que alguien ya había comprado a crédito hasta el límite de mi tarjeta.  De modo habitual me habría enfurecido contra mí mismo o mi familia, y descargado mi frustración contra alguien.  Hubiera buscado duro y tendido algún propósito divino en todo el problema, y habría mucha dificultad para contentarme.</p>
<p>Pero esta fue  diferente.  No tenía ninguna preocupación.  No me enfurecí contra nadie.  No sentí nada de frustración.  Estuve feliz en todo momento. ¡ Qué Victoria!.  Todo el tiempo en que la tarjeta estuvo perdida seguí con mis actividades regulares, confié en Dios y amé a mi familia.</p>
<p>Cuando regresé de vacaciones, la encontré en un sobre.  Daniel Fuller, amigo y antiguo profesor mío, la había enviado por correo desde California.  Yo la había dejado caer en su coche.</p>
<p>Sabe usted cuál fue el secreto de mi felicidad?  Nunca supe que había perdido la tarjeta hasta que la vi en el sobre en mi casa.  Me quedé allí parado sosteniéndola en mi mano y sonriendo.  Simplemente piense en cuán díscolo podría haber sido si hubiera sabido que la había perdido.</p>
<p>Piense en los deprimido, preocupado, colérico, frustrado e irritable que pude haber estado. Y todo el tiempo la tarjeta hubiera estado segura y en camino a mi hogar.  Toda mi cólera, frustración y desaliento habrían sido absolutamente inútiles.</p>
<p>Ahora. ¿ Hay alguna lección en esto?.  La hay para mi. Es esta: Tan pronto como descubrimos que tenemos un problema, Dios ya ha obrado al respecto y la solución está en camino.</p>
<p>Lo he visto suceder una y otra vez en mi vida.  Una carta llegó con la solución a un problema.  Pero justo el día anterior me encontraba desalentado y alicaído, sin saber que la carta ya estaba en el correo.</p>
<p>Si creemos en el Dios de <strong>Romanos 8:28</strong>, siempre recordaremos que para el tiempo en que sabemos que existe un problema, Dios ya obró al respecto y su solución ya está en camino.  Medite e el anhelo de Dios de obrar para nuestro bien.</p>
<p><em>“ Fuera de ti, desde los tiempos antiguos, nadie ha escuchado ni percibido, ni ojo alguno ha visto, a un Dios que, como tú, actué a favor de quienes en él confían”</em> <strong> Isaías 64:4.</strong></p>
<p>“El Señor recorre con su mirada toda la tierra, y está listo para ayudar a quienes le son fieles”. 2 Crónicas 16:9.</p>
<p>“La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida” Salmo 23:6.</p>
<p>Esto es lo que había sucedido ante de que supiera que tenía un problema.  Es lo que Dios hace todo el tiempo por los que confían en él.  Por supuesto, el punto aquí no es que Dios exime a su pueblo de los problemas.</p>
<p>Todos sabemos que una tarjeta de crédito perdida es la menor de las preocupaciones en un mundo de sufrimientos como el nuestro.  La tarjeta de crédito es meramente una parábola de cosas mucho más grandes.  No siempre resulta a nuestro entendimiento, de la mejor manera.  Pero eso no quiere decir que Dios no obra. Él siempre obra.  Él convierte nuestras pérdidas y todos nuestros dolores en algo bueno para los que confiamos en Él. Esta es su promesa.</p>
<p>Por consiguiente, no se afane.  Entréguele sus ansiedades.  Quizás tan innecesarias como lo hubieran sido las mías por la tarjeta perdida.  El tiempo vendrá cuando vea el punto sabio y amoroso de todo. ¡Viva Por Fe!.</p>
<p><em>John Piper.<br />
Tomado del libro. Prueba y Observa.<br />
Editorial Vida.</em></p>
<p><strong>Fuente: renuevodeplenitud.com</strong></p>
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		<title>Una carta sin leer</title>
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		<pubDate>Sat, 08 May 2010 04:06:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ingrid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
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		<description><![CDATA[Un cierto joven yacía moribundo en India. Hacía algunos años había abandonado su hogar y &#8220;malgastado su dinero&#8221;. Viéndose en la mayor miseria, escribió a su padre que le enviase dinero y ayuda. A su debido tiempo recibió una carta de su padre, y con gran ansiedad miró dentro del sobre para ver si contenía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-1663 alignleft" title="carta" src="http://www.poderypaz.com/wp-content/uploads/2010/05/carta-e1273264446611.jpg" alt="" width="125" height="166" />Un cierto joven yacía moribundo en India. Hacía algunos años había abandonado su hogar y &#8220;malgastado su dinero&#8221;. Viéndose en la mayor miseria, escribió a su padre que le enviase dinero y ayuda.</p>
<p>A su debido tiempo recibió una carta de su padre, y con gran ansiedad miró dentro del sobre para ver si contenía algún cheque o giro postal. No encontrado nada en el interior del sobre, cogió la carta y con gran ira e impaciencia la arrojó hacia un lado sin leerla.</p>
<p>Habiendo empeorado y viendo que su fin  se acercaba,<span id="more-1662"></span> volvió a pensar en su casa y en sus padres, y rogó a la persona que lo cuidaba que le buscase y leyese la carta que él había tirado.</p>
<p>Dicha carta hablaba del grandísimo deseo que su padre tenía por que él regresase a su casa y que había comprado algunos negocios para él. Continuaba diciendo que fuese a un cierto banquero de la ciudad y pidiese todo el dinero que necesitase para su viaje.</p>
<p>El joven se dio cuenta demasiado tarde, de lo bien que su padre había provisto de todo para él. El había despreciado todo aquel cuidado y aquel amor.</p>
<p>¡Qué semenjanza tan grande existe entre este joven y el pecador que se halla apartado de Dios! Lo único que el pecador desea, es que se le provea para satisfacer sus propios deseos. Desconoce por completo el evangelio de Dios, y la plenitud de los bienes que esperan al pródigo que regresa. No siente deseo alguno de ir a Dios, y piensa que el es un Juez severo, que sólo le aguarda para descargar su ira sobre él.</p>
<p>El pecador no cree que Dios es el &#8220;Dios de toda gracia&#8221;. Pero El lo es, y quiere que todos sean salvos, aún tú.</p>
<p>¿Has leído su mensaje?</p>
<p><strong>www.poderypaz.com</strong></p>
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		<title>26 guardias bien armados.</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Jul 2009 04:29:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ingrid</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Alguna vez has sentido la imperiosa necesidad de orar por alguien pero has decidido ponerlo en tu lista de &#8220;cosas por hacer&#8221; y te has dicho: &#8220;Oraré mas tarde&#8221;. O te ha llamado alguien alguna vez y te ha dicho &#8220;Necesito que ores por mí, tengo esta necesidad &#8220;. Lee la siguiente historia que me [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-1204 alignleft" title="guardias" src="http://www.poderypaz.com/wp-content/uploads/2009/07/guardias.jpg" alt="guardias" width="126" height="126" />Alguna vez has sentido la imperiosa necesidad de orar por alguien pero has decidido ponerlo en tu lista de &#8220;cosas por hacer&#8221; y te has dicho: &#8220;Oraré mas tarde&#8221;. O te ha llamado alguien alguna vez y te ha dicho &#8220;Necesito que ores por mí, tengo esta necesidad &#8220;. Lee la siguiente historia que me fue enviada hace poco, la cual podría cambiar tu forma de pensar con respecto a las oraciones y la forma de orar.</p>
<p>Un misionero en vacaciones contó la siguiente historia cuando visitaba su Iglesia local en Michigan, EU.: &#8221; Mientras servía como misionero en un pequeño hospital en el área rural de Africa, cada dos semanas<span id="more-1203"></span> viajaba a la ciudad en bicicleta para comprar provisiones y medicamentos. El viaje era de dos días y debería de atravesar la jungla. Debido a lo largo del viaje, debía de acampar en el punto medio, pasar la noche y reanudar mi viaje temprano al siguiente día. En uno de estos viajes, llegue a la ciudad donde planeaba retirar dinero del banco, comprar las medicinas y los víveres y reanudar mi viaje de dos días de regreso al hospital.</p>
<p>Cuando llegué a la ciudad, observé a dos hombres peleando, uno de los cuales estaba bastante herido. Le curé sus heridas y al mismo tiempo le hablé de Nuestro Señor Jesucristo. Después de esto, reanude mi viaje de regreso al hospital. Esa noche acampé en el punto medio y a la mañana siguiente reanude mi viaje y llegué al hospital sin ningún incidente.</p>
<p>Dos semanas más tarde repetí mi viaje. Cuando llegué a la ciudad, se me acerco el hombre al cual yo había atendido en mi viaje anterior y me dijo que la vez pasada, cuando lo curaba, el se dio cuenta que yo traía dinero y medicinas. Él agregó: &#8221; Unos amigos y yo te seguimos en tu viaje mientras te adentrabas en la jungla, pues sabíamos que habrías de acampar.  Planeábamos matarte y tomar tu dinero y medicinas. Pero en el momento que nos acercamos a tu campamento, pudimos ver que estabas protegido por 26 guardias bien armados&#8221;.</p>
<p>Ante esto no pude mas que reír a carcajadas, y le aseguré que yo siempre viajaba solo. El hombre insistió y agrego: &#8220;No señor, yo no fui la única persona que vio a los guardias armados, todos mis amigos también los vieron, y no solo eso sino que entre todos los contamos&#8221;.</p>
<p>En ese momento, uno de los hombres en la Iglesia se puso de pie, interrumpió al misionero y le pidió que por favor le dijera la fecha exacta cuando sucedió ese hecho. El misionero les dijo la fecha y el mismo hombre le dijo la siguiente historia. &#8220;En la noche de tu incidente en Africa, era de mañana en esta parte del mundo, y yo me encontraba con unos amigos preparándome para jugar golf.<br />
Estábamos a punto de comenzar, cuando sentí una imperiosa necesidad de orar por ti, de hecho, el llamado que el Señor hacía era tan fuerte, que les llamé a algunas personas de nuestra congregación que se reunieran conmigo en este santuario lo más pronto posible.&#8221;</p>
<p>Entonces, dirigiéndose a la congregación le dijo: &#8220;todos los hombres que vinieron en esa ocasión a orar, ¿podrían por favor ponerse de pie?&#8221; Todos los hombres que habían acudido a orar por él se pusieron de pie, el misionero no estaba tan preocupado por saber quienes eran ellos, mas bien se dedico a contarlos a todos. . .. . . . . en total <strong>26</strong> hombres.</p>
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		<title>El árbol de manzanas.</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Jul 2009 15:16:12 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Hace mucho tiempo existía un enorme árbol de manzanas. Un pequeño niño lo amaba mucho y todos los días jugaba alrededor de él. Trepaba al árbol hasta el tope y el le daba sombra. El amaba al árbol y el árbol amaba al niño. Pasó el tiempo y el pequeño niño creció y el nunca [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-1200 alignleft" title="padres1" src="http://www.poderypaz.com/wp-content/uploads/2009/07/padres1.jpg" alt="padres1" width="126" height="126" />Hace mucho tiempo existía un enorme árbol de manzanas. Un pequeño niño lo amaba mucho y todos los días jugaba alrededor de él. Trepaba al árbol hasta el tope y el le daba sombra. El amaba al árbol y el árbol amaba al niño.</p>
<p>Pasó el tiempo y el pequeño niño creció y el nunca más volvió a jugar alrededor del enorme árbol.<br />
Un día el muchacho regresó al árbol y escuchó que el árbol le dijo triste: &#8220;¿Vienes a jugar conmigo?&#8221; pero el muchacho contestó &#8220;Ya no soy el niño<span id="more-1199"></span> de antes que jugaba alrededor de enormes árboles. Lo que ahora quiero son juguetes y necesito dinero para comprarlos&#8221;. &#8220;Lo siento, dijo el árbol, pero no tengo dinero&#8230; Te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas. De esta manera tú obtendrás el dinero para tus juguetes&#8221;. El muchacho se sintió muy feliz. Tomó todas las manzanas y obtuvo el dinero y el árbol volvió a ser feliz. Pero el muchacho nunca volvió después de obtener el dinero y el árbol volvió a estar triste.</p>
<p>Tiempo después, el muchacho regresó y el árbol se puso feliz y le preguntó: &#8220;¿Vienes a jugar conmigo?&#8221; &#8220;No tengo tiempo para jugar. Debo de trabajar para mi familia. Necesito una casa para compartir con mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?&#8221;&#8230; &#8221; Lo siento, pero no tengo una casa, pero&#8230;tú puedes cortar mis ramas y construir tu casa&#8221;. El joven cortó todas las ramas del árbol y esto hizo feliz nuevamente al árbol, pero el joven nunca más volvió desde esa vez y el árbol volvió a estar triste y solitario. Cierto día de un cálido verano, el hombre regresó y el árbol estaba encantado. &#8220;Vienes a jugar conmigo? le preguntó el árbol. El hombre contestó &#8220;Estoy triste y volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar. ¿Puedes darme uno?&#8221;. El árbol contestó: &#8220;Usa mi tronco para que puedas construir uno y así puedas navegar y ser feliz&#8221;. El hombre cortó el tronco y construyó su bote. Luego se fue a navegar por un largo tiempo.</p>
<p>Finalmente regresó después de muchos años y el árbol le dijo: &#8220;Lo siento mucho, pero ya no tenga nada que darte ni siquiera manzanas&#8221;. El hombre replicó &#8220;No tengo dientes para morder, ni fuerza para escalar&#8230;Por ahora ya estoy viejo&#8221;. Entonces el árbol con lágrimas en sus ojos le dijo, &#8220;Realmente no puedo darte nada&#8230;. la única cosa que me queda son mis raíces muertas&#8221;. Y el hombre contestó: &#8220;Yo no necesito mucho ahora, solo un lugar para descansar. Estoy tan cansado después de tantos años&#8221;. &#8220;Bueno,las viejas raíces de un árbol, son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven siéntate conmigo y descansa&#8221;. El hombre se sentó junto al árbol y este feliz y contento sonrió con lágrimas.</p>
<p>Esta puede ser la historia de cada uno de nosotros. El árbol son nuestros padres. Cuando somos niños, los amamos y jugamos con papá y mamá&#8230; Cuando crecemos los dejamos &#8230;..sólo regresamos a ellos cuando los necesitamos o estamos en problemas&#8230; No importa lo que sea, ellos siempre están allí para darnos todo lo que puedan y hacernos felices. Tú puedes pensar que el muchacho es cruel contra el árbol, pero es así como nosotros tratamos a nuestros padres&#8230;</p>
<p>Valoremos a nuestros padres mientras los tengamos a nuestro lado y si ya no están, que la llama de su amor viva por siempre en tu corazón y su recuerdo te dé fuerza cuando estás cansado.</p>
<p><strong>Autor: Emilio Mateos.</strong></p>
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		<title>¿Cuánto cuesta un milagro?</title>
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		<pubDate>Tue, 26 May 2009 05:24:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ingrid</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Tess era una niña precoz de 8 años. Un día escuchó a su madre y a su Padre hablar acerca de su hermanito Andrew. Ella solo sabía que su hermano estaba muy enfermo y que su familia no tenía dinero. Planeaban mudarse para un complejo de apartamentos el siguiente mes porque su padre no tenía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-1120 alignleft" title="valor" src="http://www.poderypaz.com/wp-content/uploads/2009/05/valor.jpg" alt="valor" width="126" height="126" />Tess era una niña precoz de 8 años. Un día escuchó a su madre y a su Padre hablar acerca de su hermanito Andrew. Ella solo sabía que su hermano estaba muy enfermo y que su familia no tenía dinero.</p>
<p>Planeaban mudarse para un complejo de apartamentos el siguiente mes porque su padre no tenía el dinero para las facturas médicas y la hipoteca.<span id="more-1119"></span></p>
<p>Solo una operación costosísima podría salvar a Andrew. Escuchó que su padre estaba gestionando un préstamo pero no lo conseguía.</p>
<p>Escuchó a su padre murmurarle a su madre, quien tenia los ojos llenos de lágrimas, &#8220;Solo un milagro puede salvarlo.&#8221;</p>
<p>Tess fue a su cuarto y sacó un frasco de jalea lleno de monedas que mantenía escondido en el closet. Vació todo su contenido en el suelo y lo contó cuidadosamente. Lo contó una segunda vez, ¡una tercera! . La cantidad tenía que ser perfecta. No había margen para errores. Luego colocó todas las monedas en el frasco nuevamente, lo tapó y se escabulló por la puerta trasera y caminó 6 cuadras hasta la farmacia del pueblo. Esperó pacientemente su turno. El farmacéutico parecía muy ocupado con un cliente y no le prestaba atención. Tess movió su pie haciendo un ruido. Nada. Se aclaró la garganta con el peor sonido que pudo producir. Nada. Finalmente, sacó una moneda del frasco y golpeó el mostrador.</p>
<p>&#8220;¿Qué deseas?- le preguntó el farmacéutico en un tono bastante desagradable.<br />
Y le dijo sin esperar respuesta: &#8220;¿No ves que estoy hablando con mi hermano que acaba de llegar de Chicago y no lo he visto en años?&#8221;.</p>
<p>&#8220;Bueno, yo también quiero hablarle acerca de mi hermanito,&#8221; le contestó Tess en el mismo tono que usara el farmacéutico. &#8220;Está muy enfermo y quiero comprar un milagro.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Qué dices?&#8221; dijo el farmacéutico</p>
<p>&#8220;Su nombre es Andrew y tiene algo creciéndole dentro de la cabeza y mi padre dice que solo un milagro lo puede salvar. Así que, ¿cuánto cuesta un milagro?</p>
<p>&#8220;Aquí no vendemos milagros, pequeña. Lo siento pero no te puedo ayudar&#8221; le contestó el farmacéutico ahora en un tono más dulce.</p>
<p>&#8220;Mire, yo tengo el dinero para pagarlo. Si no es suficiente, conseguiré el resto. Solo dígame cuanto cuesta. El hermano del farmacéutico era un hombre elegante. Se inclinó y le preguntó a la niña:</p>
<p>&#8220;¿Qué clase de milagro necesita tu hermanito?&#8221;</p>
<p>&#8220;No lo se.&#8221; Contestó Tess con los ojos a punto de explotar. &#8220;Solo se que está bien enfermo y mi mami dice que necesita una operación. Pero mi papá no puede pagarla, así que yo quiero usar mi dinero.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Cuánto dinero tienes?- le preguntó el hombre de Chicago.<br />
&#8220;Un dólar con once centavos&#8221;- contestó Tess en una voz que casi no se entendió. &#8220;Es todo el dinero que tengo pero puedo conseguir más si lo necesita.&#8221;</p>
<p>&#8220;Pues que coincidencia.&#8221; Dijo el hombre sonriendo. &#8220;Un dólar con once centavos, es justo el precio de un milagro para hermanos menores.&#8221; Tomó el dinero en una mano y con la otra cogió a la niña del brazo y le dijo: &#8220;Llévame a tu casa. Quiero ver a tu hermano y conocer a tus padres. Veamos si yo tengo el milagro que tu necesitas.&#8221;</p>
<p>Ese hombre de buena apariencia era el Dr. Carlton Armstrong, un cirujano especialista en neurocirugía. La operación se efectuó sin cargos y en poco tiempo Andrew estaba de regreso a casa y de buena salud. Los padres de Tess hablaban felices de las circunstancias que llevaron a este doctor hasta su puerta. &#8220;Esa cirugía,&#8221; dijo su madre. &#8220;fue un verdadero milagro. Me pregunto cuanto habría costado.</p>
<p>Tess sonrió. Ella sabía exactamente cuanto costaba un milagro: un dólar con once centavos más la <strong>fe</strong> de una pequeña.</p>
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		<title>¿Qué me das a cambio de tu mami?.</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Apr 2009 03:02:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ingrid</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cierto día fuimos a visitar a una hermana, que había pasado por un sin fin de problemas, al llegar a su casa, su pequeño de dos años de edad, estaba jugando con unos cochecitos, al vernos llegar señalaba hacia la puerta del baño, dando a entender que su madre estaba bañándose, el abuelo del pequeño [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-1068 alignleft" title="mamai" src="http://www.poderypaz.com/wp-content/uploads/2009/04/mamai.jpg" alt="mamai" width="126" height="126" />Cierto día fuimos a visitar a una hermana, que había pasado por un sin fin de problemas, al llegar a su casa, su pequeño de dos años de edad, estaba jugando con unos cochecitos, al vernos llegar señalaba hacia la puerta del baño, dando a entender que su madre estaba bañándose, el abuelo del pequeño nos hizo entrar a la casa, confirmando lo que el pequeño nos decía, apenas en señas.<span id="more-1067"></span></p>
<p>Comenzamos a platicar con el abuelo del pequeño, mientras el niño continuaba jugando, intentamos que nos diera sus juguetes, pero  siempre decía con su dedo que “no”, al ver que seguíamos insistiendo, comenzó a llevar sus juguetes a otra habitación, el abuelo nos dijo: -“Díganle que de quien es el triciclo, que se lo van a llevar”, pues después de llevar sus juguetes el niño ya no salía de su habitación.</p>
<p>Al escuchar esto, el pequeño salió de su habitación, señalando con su dedo “NO”, y buscando desesperadamente su triciclo, por fin lo encuentra y se lo lleva a su habitación, en ese momento, su madre sale, y nos saluda, conversamos y le animamos a que confiara más en el Señor, que no decayera, etc.  Al momento de despedirnos, el pequeño ya  no quería saludarnos, (habrá pensado que éramos malas al querer llevarnos sus juguetes).</p>
<p>Entonces, se me ocurrió decir: -Me voy a llevar a tu Mami.., tomé de la mano a su madre, y el niño con desesperación, decía con su cabeza “no”, -¿Qué me das a cambio de tu mami?, y me sonreí un poco, continuamos caminando y despidiéndonos, cuando el pequeño salió con su juguete preferido, me jaló y me lo dio, me agache y le dije: -¿Esto es lo que me das a cambio de tu mami?, &#8211; el pequeño señalaba con la cabeza que “si”, esta acción me dio ternura, acaricie su cabeza y le dije: -Gracias lo acepto- el niño suspiro – pero.. – Añadí – no me voy a llevar a tu mami ni tu juguete – se lo devolví – por un momento le desconcertó esto al pequeño, al ver que continuábamos caminando y su madre iba con nosotros, el exclamo: ¡ma! – y agarró la mano de su madre, me volví asía el – Descuida pequeño no me llevare a tu mami, gracias por darme tu juguete, ahora te pertenece todo-<br />
Y nos fuimos.</p>
<p>Al parecer todo le valió poco, con tal de no perder su tesoro más preciado&#8230; a su madre.<br />
No importó entregar su juguete preferido, si con eso lograba que no se llevaran a su madre.<br />
Esto me hizo reflexionar en que: hay ocasiones que nos podemos aferrar  a las cosas, creyéndolas importantes para nosotros, y Dios nos las pide, pero no estamos dispuestos a darlas, es entonces cuando toca la llaga, y entonces si nos disponemos a entregarlo todo, pero lo hermoso de esto es que, a pesar de que Dios nos pida (tiempo, dinero, esfuerzo, familia, etc.) , El no la pide para arrebatárnosla , sino que nos la pide por que en sus manos están mas seguras que en la de nosotros, ¿por que nos resulta entregarle todo a nuestro Señor?</p>
<p>Aun hoy sigo pensando en ese pequeño, cada vez que Dios me pide algo, y quedo en el dilema: ¿entregarlo o no entregarlo?<br />
Y a ti ¿ que te a pedido Dios?, se lo has entregado o dices como el pequeño “no”….<br />
¿que das a cambio de el amor Dios, de tu salvación, de todo lo que Dios a hecho por ti?. Te a pedido Dios acaso demasiado?<br />
Todo es de Dios, por lo tanto, absolutamente todo le pertenece</p>
<p>Que Dios les bendiga.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>¿A qué lugar va tu dinero?</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Jan 2009 03:02:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ingrid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Finos]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>
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		<description><![CDATA[Este era un billete de $20 dólares y otro de $1 dólar que se encontraban en una bolsa de banco en el edificio de la Reserva Federal en el centro de la ciudad. Mientras se encontraban lado a lado, el billete de un $1 le preguntó a su compañero, &#8220;Oye, amigo, ¿dónde has estado? No [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-867 alignleft" title="billete1" src="http://www.poderypaz.com/wp-content/uploads/2009/01/billete1.jpg" alt="billete1" width="126" height="126" />Este era un billete de $20 dólares y otro de $1 dólar que se encontraban en una bolsa de banco en el edificio de la Reserva Federal en el centro de la ciudad.</p>
<p>Mientras se encontraban lado a lado, el billete de un $1 le preguntó a su compañero,</p>
<p>&#8220;Oye, amigo, ¿dónde has estado? No te he visto en mucho tiempo.&#8221; <span id="more-866"></span></p>
<p>El de $20 respondió: &#8220;Amigo, ¡¡Vaya que he tenido trabajo!! He viajado a países distantes, también a los restaurantes más finos, a los casinos más grandes y finos. También he estado en numerosas boutiques, el centros comercial de lujo en el norte y el del sur, y también el nuevo que ayudé a construir. De hecho, justo en esta semana estuve en Europa, en un partido profesional de la NBA (Liga Nacional de Baloncesto en los Estados Unidos), en un rodeo, en un balneario, en un salón estilista de gran clase. ¡¡He hecho todo eso!!</p>
<p>Después de haber descritos todos esos grandiosos viajes, el billete de $20 dólares le preguntó al de $1, &#8220;¿y a ti cómo te ha ido? ¿Dónde has estado?&#8221;</p>
<p>El billete de $1 dólar respondió, &#8220;Bueno, he estado en la Iglesia Bautista, Metodista, también en la Iglesia Episcopal; en la Iglesia de Dios, la Católica, la Mormona, la de los Santos de los Últimos Días, la Iglesia A.M.E., la Iglesia de los Discípulos de Cristo, la Iglesia Anglicana, en la Iglesia Adventista&#8230;.etc, etc</p>
<p>&#8220;¡¡¡ESPERA, ESPERA, DETENTE UN MINUTO !!!&#8221; gritó el billete de $20, &#8220;¿Qué es una iglesia?&#8221;</p>
<p>Reflexiona, medita, piensa, escudriña,</p>
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		<title>Un regalo especial.</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Nov 2008 03:03:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ingrid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Especial]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Flor]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>
		<category><![CDATA[Niño]]></category>
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		<description><![CDATA[Desde la muerte de su padre tres años antes, la familia de Roberto había luchado por subsistir. A pesar de los esfuerzos de su mamá, nunca había suficiente para todos. La pobre mujer trabajaba el turno de la noche en el hospital, pero lo poco que ganaba no le alcanzaba para más que lo estrictamente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-739 alignleft" title="ramo" src="http://www.poderypaz.com/wp-content/uploads/2008/11/ramo.jpg" alt="" width="126" height="126" />Desde la muerte de su padre tres años antes, la familia de Roberto había luchado por subsistir. A pesar de los esfuerzos de su mamá, nunca había suficiente para todos. La pobre mujer trabajaba el turno de la noche en el hospital, pero lo poco que ganaba no le alcanzaba para más que lo estrictamente necesario.</p>
<p>Lo que le faltaba en lo material a la familia de Roberto<span id="more-738"></span>, lo compensaba en amor y unidad familiar. Tanto sus dos hermanas mayores como su hermana menor ya le habían hecho a su mamá un lindo regalo de Navidad.</p>
<p>«No era justo», pensaba Roberto, que tenía apenas seis años de edad. Ya era Nochebuena, y él no tenía absolutamente nada que darle a su mamá.</p>
<p>Procurando contener las lágrimas, se encaminó hacia la calle donde él había visto tiendas. Pasó por una tienda tras otra y contempló las vidrieras decoradas. Cada una mostraba regalos que él jamás podría comprar.</p>
<p>Al caer la noche, Roberto se dio vuelta, cabizbajo, para volver a casa, y notó de pronto el reflejo del sol poniente en una moneda que brillaba en la acera.</p>
<p>¡Nadie jamás se sintió tan rico como Roberto al recoger esa moneda!</p>
<p>Con su nuevo tesoro en la mano, entró alegre en la primera tienda que vio. Pero su ánimo decayó tan pronto como el vendedor le explicó que allí no podía comprar nada con una sola moneda.</p>
<p>Así que fue a una florería que vio en frente, e hizo cola detrás de unos clientes. Cuando le llegó el turno a Roberto, el dueño del establecimiento le preguntó.</p>
<p>—¿En qué puedo servirle, jovencito?</p>
<p>Roberto le mostró la moneda y le preguntó si eso le alcanzaba para comprar una flor para su mamá como regalo de Navidad. El comerciante lo miró con ternura, se agachó para estar a su nivel y le dijo:</p>
<p>—Espera aquí un momento, que voy a ir a ver si hay algo que pueda servirte.</p>
<p>Ante el asombro de Roberto, el dueño regresó al rato con una docena de rosas rojas con hojas verdes y florecitas blancas atadas con un lindo lazo plateado.</p>
<p>—Ahora sí me puedes dar la moneda que tienes en la mano, jovencito —le dijo el hombre—. Imagínate que tenía estas rosas a un precio rebajado, ¡la docena por una sola moneda! ¡Menos mal que llegaste a tiempo para comprarlas; si no, nadie hubiera aprovechado esta magnífica oferta!</p>
<p>Roberto le dio las gracias y le pagó, dando saltos de alegría por dentro. El hombre le abrió la puerta y, mientras el emocionado niño salía con su docena de rosas, le dijo: «¡Feliz Navidad, hijo!»</p>
<p>Más tarde el conmovido dueño le contó a su esposa lo sucedido:</p>
<p>—Esta mañana, antes de abrir el local, percibí como que una voz me decía que apartara una docena de mis mejores rosas para un regalo especial. No sabía por qué, pero lo hice. Luego, antes de cerrar, un niño entró con la intención de comprarle a su mamá una flor con una sola monedita. Ese niño era como yo hace muchos años. Yo tampoco tenía nada con qué comprarle un regalo de Navidad a mi madre. Pero un desconocido me vio en la calle y me dijo que sentía que debía darme dinero. ¡Era más que suficiente para comprarle un regalo a mamá!</p>
<p>»Cuando vi a ese niño esta noche, supe de Quién era esa voz, así que fui y le arreglé aquellas rosas.</p>
<p>Lo cierto es que el dueño de aquella florería las estaba arreglando para Jesucristo mismo, el que cumplía años. Pues fue Cristo quien dijo:</p>
<p>«Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.» Mateo 25:1.</p>
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		<title>Fantasma de felicidad.</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Nov 2008 03:03:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ingrid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Billetes]]></category>
		<category><![CDATA[Comida]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Felicidad]]></category>
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		<category><![CDATA[Virtudes]]></category>

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		<description><![CDATA[Elisa Sierra, mujer de cuarenta años de edad con retraso mental, no podía creerlo. Ahí, en medio del andén, había un fajo de billetes. Era un paquete grueso con billetes de alta numeración. Quizá fueran miles o hasta millones. Así que lo recogió de la acera y lo guardó presurosa en su bolso. Al día [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-639 alignleft" title="billetes" src="http://www.poderypaz.com/wp-content/uploads/2008/11/billetes.jpg" alt="" width="126" height="126" />Elisa Sierra, mujer de cuarenta años de edad con retraso mental, no podía creerlo. Ahí, en medio del andén, había un fajo de billetes. Era un paquete grueso con billetes de alta numeración. Quizá fueran miles o hasta millones. Así que lo recogió de la acera y lo guardó presurosa en su bolso.</p>
<p>Al día siguiente Elisa tuvo la imprudencia de mostrarle<span id="more-638"></span> su gran fortuna a un vagabundo. Él, tan marginado como ella, le arrebató una buena parte del dinero y salió corriendo, pero ella lo persiguió hasta hallarlo en un bar, donde lo mató, clavándole un punzón en la nuca. Lo que la desatinada mujer no sabía era que esos billetes por los que había matado al rapaz vagabundo eran billetes argentinos tan devaluados que con todos ellos no le hubiera alcanzado para pagar ni una sola comida en Buenos Aires.</p>
<p>¡Cuántas veces nosotros que, a diferencia de Elisa, nos consideramos del todo cuerdos, cometemos locuras por cuestiones de ínfimo o miserable valor! ¡Cuántas veces cambiamos preciosas virtudes por placeres y caprichos que no valen nada! ¡Cuántas veces sacrificamos una felicidad hogareña, o hipotecamos un destino que se presenta promisorio y brillante, por algo de veras despreciable!</p>
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