Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el Aconcaguas inició su travesía, después de años de preparación, pero quería la gloria para Él solo, por lo tanto subió sin compañeros.
Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo, decidido a llegar a la cima. Le obscureció, la noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña
Continuar leyendo “¿Por qué no sueltas tu cuerda?”