Vida Cristiana

¡No merezco la torta!

Cierto pastor había visitado muchas veces a una señora y le había hablado acerca de aceptar la salvación de su alma. Las respuestas eran las siguientes: “Pastor, voy a pensar en esto”, o:”Yo no merezco esta salvación”. Al final dijo:”Yo voy a esforzarme para poder merecer esta tan grande salvación”.

Para sorpresa del pastor, ella le invitó un día a tomar café y comer una rica torta. Cuando el pastor llegó, la mesa estaba preparada y la torta bien adornada en el centro de todo.

Ambos se sentaron a la mesa, pero ahora aconteció algo que la señora no esperaba. El pastor no se sirvió. Ella insistió para que el pastor colocara un pedazo de torta en su plato, pero éste dijo:

“Mi señora yo voy a pensar en esto”. Después de un tiempo dijo: “Yo no merezco la torta”. Y aún: “Yo me voy a esforzar para merecer la torta”.

“Pero usted sólo necesita comer, fue hecha especialmente para usted”, dijo la dueña de casa ya nerviosa y afligida.

A esto, el pastor le respondió:

“Usted está sorprendida con mi actitud al no aceptar su lindo regalo, pero está haciendo lo mismo con Dios. Todo está preparado. Jesucristo, el Hijo de Dios, murió en la cruz y resucitó para nuestra salvación. Esta salvación es completamente gratuita y Dios espera que nosotros la aceptemos, sin primero pensar en esto, sin merecer esto, sin esforzarnos para merecerla; nuestra parte es aceptarla por la fe y agradecer a Dios por la misma”.

Aquella señora comprendió lo que oyó y recibió a Jesucristo como su Salvador y Señor. ¿Y usted, amado lector? Reciba hoy de gracia: vida, paz, salvación, liberación de sus vicios y pecados por medio de Jesucristo.

Tomado de “El Mensajero”

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