Si todo se derrumba.
El temblor de tierra fue corto, de apenas quince segundos; sin embargo a Alejandro Acevedo le pareció una eternidad.
Todo a su alrededor se movía como si las paredes de hormigón fueran de papel. El cuadro que adornaba la sala principal, en cuyo fondo se apreciaba una casita de madera junto a un lago y una cascada que se precipitaba desde las montañas, cayó al suelo. Su protección de vidrió se fragmentó en mil pedazos
Roberto Matthews de Norfolk, Virginia, conducía camino al aeropuerto. Su esposa embarazada iba a tomar el vuelo que le llevaría a California para visitar a su familia antes de tener a su primer bebé.
Estaba golpeado y marcado, y el rematador pensó que por su escaso valor, no tenía sentido perder demasiado tiempo con el viejo violín, pero lo levantó con una sonrisa.
No hace mucho tiempo, dos hermanos que vivían en granjas adyacentes cayeron en un conflicto. Este fue el primer conflicto serio que tenían en 40 años de cultivar juntos hombro a hombro, compartiendo maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en forma continúa.
Hace unos cuantos años puse un comedero para ardillas sobre un abeto a unos cuantos metros de nuestro hogar. Se trata de un artefacto sencillo -dos tablas y un clavo al cual se le atraviesa una mazorca de maíz. Cada mañana una ardilla viene para disfrutar la comida de ese día. Es una cosita linda, negra con una barriguita redonda y gris.
Un misionero que trabajaba con Evangelismo Subterráneo contó una historia acerca de un creyente en Rusia antes de la caída del comunismo.
Dicen que en una isla habitaban todos los valores, las emociones y sentimientos del hombre.
Cuando viniste a este mundo,
Un Señor que tenía mucho dinero se va de cacería al África y se lleva su perrito para no sentirse tan solo en aquellas regiones. Ya en la expedición, el perrito empieza a corretear mariposas y cuando se da cuenta ya andaba muy lejos del grupo del Safari, así que empieza a vagar perdido por la selva, cuanto en eso ve a lo lejos que viene una pantera a toda velocidad sobre él.
Había una vez un campesino chino, pobre pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo.